jueves, 11 de julio de 2013

Estoy aquí de nuevo a través del móvil

Pues eso, que gracias a los smartphones vuelvo a aparecer por mi blog, el cual tenía totalmente abandonado.
Estamos en contacto.

Espacio de Manolo Amat

Espero que os guste este espacio. He tratado de hacerlo multimedia, con fotos, vídeos, música, software, comentarios, etc...
Un saludo.

Societat Musical L'Aliança (Mutxamel)

Noticias

Carta abierta a los actores españoles:

http://libertadhispanica.blogcindario.com/2005/02/00001-carta-abierta-a-los-actores-espanoles.html Soy uno de los millones de españoles a los que el gremio, lobby, o hermandad, de actores que medran por mi país, llaman “fascista”. No soy de izquierdas, ni soy progre, ni me manifesté por las calles con un “No a la guerra” (bueno, que por no ser, ni siquiera soy homosexual). La sentencia es clara, soy un “fascista”. Así nos señalan esos ¿intelectuales? de la talla de Wyoming, Bardem, Medem y un largísimo etcétera. Es cosa sorprendente, dada la acepción común del término, yo nunca he agredido físicamente a nadie, ni he asediado las sedes de partidos políticos un día de reflexión, ni siquiera, con los ojos inyectados en sangre, he gritado por las calles “asesinos” a sus líderes. En cualquier caso, reconocerán ustedes, soy un “fascista” bastante pacífico. Bien, señores actores, yo a ustedes, en la difusa idea que puedan tener de mi persona, no les caigo bien, y ustedes a mi, en la mas concreta idea que yo si tengo de ustedes, tampoco. Vamos, que el sentimiento es mutuo. No hay ningún problema, ustedes hacen su camino, que yo haré el mío. Pero me encuentro con un problema, ustedes viven del dinero público, parte del cual sale de mi bolsillo. Realmente me extraña que unas personas con tan altos valores como ustedes, acepten vivir a costa del dinero que los “fascistas” ganan con el sudor de su frente en sus tiendas, en sus negocios, como empleados de gasolinera…, diríase que personas con un espíritu tan democrático, tan ético, como el que muestran ustedes, estarían impelidos a despreciar ese dinero de procedencia tan vil. Pero, he ahí mi sorpresa, no lo rechazan, es mas, lo exigen. Exigen más subvenciones públicas que, como ya les he comentado, en parte proceden de mi bolsillo. Ustedes, grandes demócratas, se sienten en el derecho de pernada monetario. Aunque a mi me repugnen sus trabajos, como es el caso, tengo el deber de subvencionarlos, aunque ustedes representen algo que yo, humildemente, considero tosco, vulgar, zafio, cursi y sin interés, tengo el deber de sufragar su, por otro lado, alto nivel de vida. Yo, me permito sugerirles, que ustedes se sentirían mas libres, y mas realizados personal y profesionalmente, si no aceptaran el dinero procedente de personas como yo, ya que eso, probablemente, envilece, no a ustedes (válgame Dios), sino a su trabajo. Quizá, perdónenme el atrevimiento, sería para ustedes liberador y altamente gratificante, que vivieran del dinero que democráticamente depositen en las taquillas de los cines, aquellos ciudadanos ejemplares, progresistas, y altamente ilustrados, cuyo dinero, sin ninguna duda, será para ustedes de una belleza muy superior a los billetes que le arrancan a un simple reaccionario como yo. Tengo muchas dudas acerca de que atiendan esta carta, y lo en ella solicitado, pero, por si acaso, la escribo. Sería para mi fabuloso poder dedicar a otros menesteres el dinero que, de mi procedencia, ustedes usan en su beneficio. Y, sinceramente, creo que para ustedes, también sería mejor vivir de los recursos que les entregan aquellos que, voluntariamente, van a ver sus películas o, al menos, de aquellos que no sientan repugnancia por ellas.

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